Indonesia. Vietnam. Corea del Sur. China.
Son apenas algunos de los destinos que el ministro de Relaciones Exteriores,
Rodolfo Nin Novoa, visitó en un año en el que subió y bajó de aviones como
nunca en su vida a pedido del presidente Tabaré Vázquez.
En cada una de esas misiones oficiales el
canciller procuró afianzar los vínculos diplomáticos y comerciales del país con
el objetivo de vender tanto como se pueda. Ese es el rol que el presidente
quiere para su cancillería y así se lo encomendó a su ministro, repitió en
reiteradas ocasiones Nin Novoa.
Sin embargo, durante su última misión
oficial a Israel y Palestina, el ministro no solo se encargó de cumplir con ese
mandato sino que además cumplió el rol de un mediador de ocasión en un
conflicto en el que Uruguay ahora se vuelve a involucrar como miembro no
permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Nin Novoa fue recibido por los líderes
políticos más importantes de cada una de las partes. Primero se reunió con el
primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, con quien abordó temas que van
desde el terrorismo internacional hasta las posibilidades que Uruguay e Israel
tienen de profundizar su relación bilateral. Pero en esa reunión también estuvo
presente el conflicto israelí-palestino y, en particular, la necesidad de que
las máximas autoridades políticas vuelvan a la mesa de negociación.
Consciente de que la próxima parada de Nin
Novoa sería en Ramallah, el primer ministro israelí le mandó a Mahmud Abás un
mensaje a través del jefe de la diplomacia uruguaya. ¿Cuál era ese mensaje? Que
la parte israelí quiere volver a una negociación directa y bilateral.
«La verdad que no me lo dijo
directamente pero estábamos hablando justamente de que lo que el Uruguay pida y
lo que Israel dice, que quieren sentarse a conversar. El mensaje estaba
bastante explícito», le dijo Nin Novoa a Ana Jerozolimski, corresponsal de
Uypress en Israel.
Y con ese mensaje, el canciller uruguayo
llegó a su encuentro con la Autoridad Palestina. Tras esas reuniones con los
dos mandatarios, el ministro concluyó que existen algunos elementos para pensar
que los dos lados exploran un acercamiento.
«Necesitamos ayudar a volver a las
partes a la mesa de negociación para alcanzar un acuerdo para una salida
pacífica, justa, negociada y duradera. Es un imperativo ético para un país que
está en el Consejo de Seguridad», dijo Nin Novoa a El Observador desde
Medio Oriente.
El ministro entiende que el camino es el
diálogo directo, más allá de la estrategia palestina de acudir a la comunidad internacional
para legitimarse. Afirmó que Uruguay siempre estará a la orden en caso de que
sea convocado y ratificó el compromiso del país para la solución de dos Estados
para dos pueblos viviendo en paz y seguridad.
Eso fue lo que buscó el voto de Uruguay
para la partición de Palestina el 29 de noviembre de 1947 y lo que llevó a la
acción cuando fue uno de los primeros Estados del mundo en reconocer a Israel
en mayo de 1948 y a Palestina en 2011.
Y eso fue lo que el canciller volvió a
intentar en los últimos días, en una gira que lo convertiría
circunstancialmente en un mediador de ocasión al cumplir con la tarea más
básica de quienes desarrollan ese rol de manera oficial: facilitar la
comunicación entre dos partes que tienen dificultades para que el diálogo
prospere en busca de un poco de paz.
Nin Novoa, el mediador
07/Dic/2016
El Observador